Ciudades
Viaje a los sabores de Itália
Es como Martin Scorsese dijo una vez: "Si tu madre cocina comida italiana, ¿por qué quieres ir a los restaurantes?". Esta es una de las experiencias gastronómicas más populares en el mundo y ¡por esa razón sola vale el viaje! Venga a conocer algunos de los platos típicos de estas ciudades italianas. ¡Buon appetito!
Venecia

De estas tres ciudades, Venecia es la que es menos conocida por su gastronomía. Será más famoso el cóctel Bellini en el Harry's Bar, que cualquier plato de la serenísima. Pero la falta de fama es injusta y debida al hecho de que la cocina de esta ciudad no encaja bien con nuestra idea de la cocina italiana (pizza y pasta, más típicos del sur de donde salieron la mayoría de los inmigrantes que la hicieron famosa en los Estados Unidos). Esta es la tierra de la polenta, del arroz y del pescado y marisco procedente de la laguna y del mar Adriático. Uno de los platos típicos es el vermicelli al nero di sepia (fideos con tinta de calamar o sepia), así como seppie al nero (sepia con tinta). También pruebe el polente e schie (camarones pequeños en una cama de puré de polenta) y el famoso Risi e Bisi (arroz con caldo y guisantes). Para los valientes, ¡también sugerimos el fegatto alla veneziana (hígado de ternera frito en aceite de oliva y vino blanco)!
Pero la verdad es que los venecianos tienen la costumbre de comer pequeños aperitivos (cicchetti), un poco al estilo de las tapas españolas, que son una gran manera de probar varios sabores de la región. Un baccaro (local donde sirven estos aperitivos) muy famoso es la Cantina Mori, cerca del Rialto, una verdadera taberna antigua, con aperitivos para acompañar con su "sombra" (se llama ombra al vaso de vino blanco). Muy cerca, en la Cantina do Spade (tan antigua que se dice que Casanova tenía la costumbre de comer aquí), pruebe el aperitivo sarde en saor (sardinas marinadas servidas con piñones o pasas), el baccalà mantecato (un plato típico de bacalao), risotto de pescado o sepia con polenta. ¡Si estuviere en Venecia en un sábado por la tarde no deje de probar el pescado y marisco del Il Muro, una verdadera tradición! ¿Y de postre? Baci in góndola, ¡por supuesto!
Roma

La cocina típica romana, de hecho, es una amalgama de platos de muchas regiones italianas llevados por todos los que fueron para la capital en busca de trabajo y mejores condiciones de vida. El más tradicional evoluciono desde la cucina povera: comidas populares entre las clases más bajas que dieron uso al llamado "quinto cuarto", las tripas y las piezas de carne que quedaban después que los mejores cortes habían sido vendidos, como el solomillo o la vacía. Lo que sea, aquí, ¡estamos firmemente en territorio de la pasta! El spaghetti carbonara es uno de los platos obligatorios, así como el bucattini alla matriciana, el spaghetti alle vongole (es decir, espaguetis con almejas, uno de los pocos platos típicos que hacen uso de los bivalvos, porque a pesar de estar cerca de la costa, la ciudad no tiene una tradición de consumo de lota) y el más sencillo y delicioso spaghetti cacio e pepe (con queso pecorino y pimienta).
Para probar estas y otras maravillas va al restaurante Da Enzo Al 29, en el encantador barrio de Trastevere, que propone servir platos típicos de la cocina romana, tales como pollo alla romana (pollo con aceite de oliva, ajo, tomate y albahaca) o la rustica tripa con zanahorias, cebollas y queso. Para un restaurante más tradicional visite la Trattoria da Danilo, con sus mesas cubiertas con toallas de cuadrados y paredes forradas de fotografías de los visitantes famosos, y pruebe la pasta casera acompañada de alcachofas o el baccala alla romana. Se ha sabido que visitar la ciudad eterna significa gastar un montón de tiempo de un lado al otro, y al darse cuenta de que tiene hambre por la media mañana o por la tarde, nada como una pizza al taglio, cortada en rectángulos y disponibles en muchas panaderías. La Salumeria Roscioli es un ejemplo perfecto, justo en el centro: Una tienda de embutidos con un restaurante y una extensa carta de vinos regionales. ¡Pruebe la pizza bianca (sin tapa) y deliciosos aperitivos fritos!
Milán

La capital de Lombardía ha sido siempre una ciudad burguesa y rica y su cocina refleja eso. Aquí, el azafrán (la especia más cara del mundo) tempera los platos más típicos y la carne es de alta calidad. Pero debido a su ubicación cerca de los Alpes, todos los productos lácteos y, en particular, las muchas variedades de queso también hacen honor en la mesa. Vamos a encontrar menos tomate, aceite de oliva y menos pasta en las preparaciones de la cocina tradicional, ya que prevalece el arroz. De este modo, el plato que no se puede perder es el aromático risotto alla milanese, temperado con azafrán y vino blanco. Pero empiece con las sopas: la zuppa di porri y bietolé (puerro y acelga) o pavese (con huevo y piezas de pan), seguido de apetitosos aperitivos como el brescola o el carpaccio (en el primer la carne es seca, en el segundo las rodajas muy finas son crudas). Todo esto para que se prepare para la secondi piatti de peso: cotoletta alla milanese (chuletas empanadas y fritas) y ossobuco (medallón de ternera con hueso, servido con gremolata - ralladura de limón, perejil y ajo - y risotto). Si prefiere algo más ligero opte por la picanta milanese (filetes de pollo pasados en huevo, harina y queso parmesano, servido con champiñones) o tortelli di zucca (raviolis rellenados de calabaza).
El Ratanà es uno de los restaurantes con ganas de recuperar los sabores de la cocina tradicional de la región y una excelente opción para los descubrir. El encantador Al Garghet está más lejos del centro, ubicado en un edificio antiguo con origen monástica del siglo XIII, pero vale la pena no sólo por su interpretación de las recetas clásicas, sino también por sus salones, decorados en estilo Inglés y Provenzal. Para el postre, el clásico de esta ciudad, que ahora ha conquistado el mundo, es el panettone, pero asegúrese de probar los cannoncini (tubos de hojaldre rellenados de crema) de Pasticeria Supino o Panarello (decidir cuáles son los mejores da origen a discusiones acaloradas entre los locales, ¡por lo que es mejor probar los dos!).